Tareas de rescate complicadas por fuerte calor en Japón tras sismo que dejó 34 muertos

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La oficina de manejo de desastres de la prefectura de Kumamoto dio a conocer el nuevo saldo mortal tras la recuperación de siete cuerpos de una amalgama de escombros, acero y cables del centro comercial Aeon, que se derrumbó por una explosión después del terremoto de magnitud 7,1 del martes.

Asimismo, se confirmaron ocho muertos en la fábrica Nippon Paper Industrias en la ciudad de Yatsushiro, donde colapsó parte de la chimenea de la planta.

Otras cinco personas están en condiciones críticas y casi 9.500 pobladores permanecen en centros de evacuación en la isla de Kyushu, en el sudoeste de Japón.

El sismo del martes por la tarde causó daños importantes en Kumamoto, en Kyushu, donde destruyó viviendas, dañó puentes, provocó incendios y dejó sin electricidad y agua a decenas de miles de personas.

Un hombre visita el santuario de Yatsushiro, que se derrumbó, en Yatsushiro, prefectura de Kumamoto
Un hombre visita el santuario de Yatsushiro, que se derrumbó, en Yatsushiro, prefectura de Kumamoto © Yuichi YAMAZAKI / AFP 

Unos 13.520 hogares permanecían sin electricidad el jueves.

Una serie de réplicas ha sacudido la región desde el terremoto inicial, lo que ha agravado aún más la situación de los habitantes, que enfrentan temperaturas sofocantes que se espera alcancen al menos 38 °C el fin de semana.

«La falta de servicios esenciales como el agua y la electricidad afecta mucho a los habitantes», explicó Hiroyuki Matsushima, empleado de un supermercado en Yatsushiro, una de las zonas más afectadas.

«Con este calor, sin electricidad ni aire acondicionado, es muy difícil», agregó este padre de cuatro hijos de 53 años.

Imágenes tomadas en el interior del centro comercial colapsado mostraban a los rescatistas con trajes anaranjados y cascos blancos avanzando con precaución entre varillas de acero retorcidas, cables colgantes y techos destrozados.

Filas por agua y gasolina

«Estuve aquí hace muy poco», aseguró el empresario Fumihiko Matsuura, de 56 años, a la AFP. «Es como si hubiera escapado por poco del peligro».

Se observa una chimenea derrumbada en la planta de Yatsushiro de Nippon Paper Industries en la prefectura de Kumamoto
Se observa una chimenea derrumbada en la planta de Yatsushiro de Nippon Paper Industries en la prefectura de Kumamoto © Yuichi YAMAZAKI / AFP 

«Tengo agua embotellada y otras provisiones», añadió. «Voy a mantenerme alerta y ser precavido durante los próximos días», aseguró, al rememorar la tragedia causada en 2016 por un sismo de magnitud 7,3 -que siguió a otro de 6,5- y dejó 273 muertos y más de 2.800 heridos.

Las televisiones locales mostraron a personas haciendo fila para comprar gasolina y agua potable.

El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) evaluó la magnitud del sismo en 6,8, inferior a la estimación japonesa de 7,1.

Ubicado en la unión de cuatro grandes placas tectónicas a lo largo del borde occidental del Cinturón de Fuego del Pacífico, Japón es uno de los países más expuestos a los terremotos.

Con una población de aproximadamente 125 millones de habitantes, el país suele registrar varios cientos de eventos sísmicos cada año, lo que representa alrededor del 18% de los sismos registrados en todo el mundo.

Japón sigue marcado por el gigantesco sismo submarino de magnitud 9 que ocurrió en 2011, el cual desencadenó un tsunami que dejó alrededor de 18.500 muertos o desaparecidos y provocó la catástrofe de la central nuclear de Fukushima.

Asimismo, se confirmaron ocho muertos en la fábrica Nippon Paper Industrias en la ciudad de Yatsushiro, donde colapsó parte de la chimenea de la planta.

Otras cinco personas están en condiciones críticas y casi 9.500 pobladores permanecen en centros de evacuación en la isla de Kyushu, en el sudoeste de Japón.

El sismo del martes por la tarde causó daños importantes en Kumamoto, en Kyushu, donde destruyó viviendas, dañó puentes, provocó incendios y dejó sin electricidad y agua a decenas de miles de personas.

Un hombre visita el santuario de Yatsushiro, que se derrumbó, en Yatsushiro, prefectura de Kumamoto
Un hombre visita el santuario de Yatsushiro, que se derrumbó, en Yatsushiro, prefectura de Kumamoto © Yuichi YAMAZAKI / AFP 

Unos 13.520 hogares permanecían sin electricidad el jueves.

Una serie de réplicas ha sacudido la región desde el terremoto inicial, lo que ha agravado aún más la situación de los habitantes, que enfrentan temperaturas sofocantes que se espera alcancen al menos 38 °C el fin de semana.

«La falta de servicios esenciales como el agua y la electricidad afecta mucho a los habitantes», explicó Hiroyuki Matsushima, empleado de un supermercado en Yatsushiro, una de las zonas más afectadas.

«Con este calor, sin electricidad ni aire acondicionado, es muy difícil», agregó este padre de cuatro hijos de 53 años.

Imágenes tomadas en el interior del centro comercial colapsado mostraban a los rescatistas con trajes anaranjados y cascos blancos avanzando con precaución entre varillas de acero retorcidas, cables colgantes y techos destrozados.

Filas por agua y gasolina

«Estuve aquí hace muy poco», aseguró el empresario Fumihiko Matsuura, de 56 años, a la AFP. «Es como si hubiera escapado por poco del peligro».

Se observa una chimenea derrumbada en la planta de Yatsushiro de Nippon Paper Industries en la prefectura de Kumamoto
Se observa una chimenea derrumbada en la planta de Yatsushiro de Nippon Paper Industries en la prefectura de Kumamoto © Yuichi YAMAZAKI / AFP 

«Tengo agua embotellada y otras provisiones», añadió. «Voy a mantenerme alerta y ser precavido durante los próximos días», aseguró, al rememorar la tragedia causada en 2016 por un sismo de magnitud 7,3 -que siguió a otro de 6,5- y dejó 273 muertos y más de 2.800 heridos.

Las televisiones locales mostraron a personas haciendo fila para comprar gasolina y agua potable.

El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) evaluó la magnitud del sismo en 6,8, inferior a la estimación japonesa de 7,1.

Ubicado en la unión de cuatro grandes placas tectónicas a lo largo del borde occidental del Cinturón de Fuego del Pacífico, Japón es uno de los países más expuestos a los terremotos.

Con una población de aproximadamente 125 millones de habitantes, el país suele registrar varios cientos de eventos sísmicos cada año, lo que representa alrededor del 18% de los sismos registrados en todo el mundo.

Japón sigue marcado por el gigantesco sismo submarino de magnitud 9 que ocurrió en 2011, el cual desencadenó un tsunami que dejó alrededor de 18.500 muertos o desaparecidos y provocó la catástrofe de la central nuclear de Fukushima.

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