El 4 de junio de 2025, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que impone un veto migratorio a ciudadanos de 12 países, incluyendo Haití, Afganistán, Irán, Libia, Somalia y Yemen. Esta medida, que entrará en vigor el 9 de junio, prohíbe completamente la entrada de personas provenientes de estos países, argumentando preocupaciones de seguridad nacional y la necesidad de prevenir el ingreso de “terroristas extranjeros” .
Además, se establecen restricciones parciales para ciudadanos de otros siete países, entre ellos Cuba, Venezuela y Sierra Leona, limitando ciertos tipos de visados y sometiéndolos a entrevistas personales obligatorias para obtener una visa .
La administración Trump justifica estas acciones señalando deficiencias en los sistemas de seguridad y cooperación en materia de información migratoria de los países afectados. En el caso de Haití, se destaca una alta tasa de permanencia ilegal de sus ciudadanos en EE. UU. y la falta de una autoridad central competente para emitir documentos confiables, lo que, según el gobierno estadounidense, representa un riesgo para la seguridad nacional .
Estas políticas han generado críticas por parte de defensores de los derechos humanos y legisladores, quienes las consideran discriminatorias y perjudiciales para las comunidades inmigrantes en Estados Unidos .
A pesar de las restricciones, se han contemplado excepciones para ciertos casos, como la participación de deportistas en eventos internacionales. Por ejemplo, la selección nacional de fútbol de Haití podrá competir en la Copa Oro 2025, gracias a una exención que permite la entrada de atletas y personal técnico esencial .
Esta nueva orden ejecutiva revive y amplía las restricciones migratorias implementadas durante el primer mandato de Trump, conocidas como el “veto musulmán”, que fueron revocadas por el presidente Joe Biden en 2021 .

