Sanciones estadounidenses buscan frenar la violencia en Haití

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Estados Unidos ha intensificado sus esfuerzos para frenar la violencia en Haití mediante la implementación de sanciones dirigidas a bandas criminales y sus colaboradores. Estas medidas buscan desmantelar las redes de apoyo que permiten a estos grupos operar con impunidad.

Designación de bandas como organizaciones terroristas

El 2 de mayo de 2025, el Departamento de Estado de EE. UU. designó a las pandillas haitianas Gran Grif y Viv Ansanm como organizaciones terroristas transnacionales. Esta clasificación prohíbe a ciudadanos y empresas estadounidenses realizar negocios o brindar apoyo a estos grupos, bajo amenaza de sanciones. Ambas bandas han sido responsables de actos violentos significativos, incluyendo ataques a civiles y fuerzas de seguridad en Haití.

Legislación para investigar vínculos con élites haitianas

El senador Rick Scott, junto con un grupo bipartidista de legisladores, presentó el “Haiti Criminal Collusion Transparency Act”. Esta iniciativa busca investigar y sancionar la relación entre las bandas criminales y las élites políticas y económicas haitianas. La legislación exige que el Departamento de Estado elabore un informe detallado sobre la influencia de estos grupos en la política y economía haitiana, con el objetivo de responsabilizar a los líderes criminales y a quienes los apoyan.

Sanciones a figuras políticas

Además de las acciones contra las bandas, EE. UU. ha impuesto sanciones a figuras políticas haitianas por su presunta colaboración con grupos criminales. Entre los sancionados se encuentra el expresidente Michel Martelly, acusado de apoyar a bandas armadas violentas en Haití que aterrorizan a la población.

Contexto de violencia en Haití

La situación en Haití se ha deteriorado drásticamente, con bandas criminales controlando gran parte del territorio y cometiendo actos de violencia extrema. Un ejemplo reciente es el ataque perpetrado por la banda Gran Grif en la localidad de Pont Sondé, donde al menos 70 personas fueron asesinadas y numerosas propiedades destruidas.

Estas acciones de EE. UU. reflejan una estrategia más agresiva para abordar la crisis en Haití, buscando no solo desmantelar las bandas criminales, sino también cortar sus vínculos con las élites que facilitan su operación.

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