El progresista Roberto Sánchez y la conservadora Keiko Fujimori se encontraban el lunes en un empate técnico en el balotaje presidencial de Perú al contabilizarse poco más del 95% de las mesas de votación.
La ajustada ventaja que Fujimori mostraba originalmente se revirtió. Sánchez, de Juntos por el Perú, lograba hasta ahora 50,123% de los sufragios mientras que la líder de Fuerza Popular alcanzaba 49,877% de apoyo (poco más de 40.000 votos), según el conteo preliminar de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), la organizadora de los comicios.
Tras el cierre de la votación el domingo, el titular del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), Roberto Burneo, estimó que el resultado final “estaría en los próximos 30 días” y pidió a la ciudadanía y a las organizaciones políticas “mantener serenidad y actuar con responsabilidad democrática”. El cómputo final de la primera vuelta del 12 de abril fue anunciado más de un mes después de los
La demora en anunciar los resultados finales se debe a una ley electoral que exige que cada cédula de votación y cada acta —que resume los votos de cada mesa— debe ser transportada hasta más de un centenar de oficinas para su conteo. También deben llegar a Lima desde 63 países las cédulas y actas de quienes votaron en el exterior. A eso se suma el reconteo de votos y la resolución de impugnaciones.
Fujimori, hija del fallecido exmandatario Alberto Fujimori (1990-2000), dijo el lunes a 100 personeros legales en todo Perú que “van a tener que pelear” y “analizar” cada una de las actas electorales, pero que respetará “los resultados sea cual sea el ganador”

