En respuesta al incremento de la migración irregular, las autoridades de la República Dominicana han intensificado operativos de control y reforzado la presencia militar en zonas con alta concentración de inmigrantes irregulares, especialmente de nacionalidad haitiana. Un ejemplo destacado es la intervención en los sectores de Friusa y Mata Mosquito, en el distrito turístico de Bávaro, provincia La Altagracia. Estos operativos incluyen despliegues coordinados de militares y agentes de la Dirección General de Migración (DGM), con el objetivo de garantizar el cumplimiento de las leyes migratorias y fortalecer la seguridad en áreas vulnerables.
Además, el gobierno ha implementado medidas más estrictas de vigilancia en la frontera con Haití. La ministra de Interior y Policía, Faride Raful, y el director de Migración, vicealmirante Lee Ballester, anunciaron el aumento del despliegue de operativos migratorios, incorporando más vehículos y recursos tecnológicos para repatriar a personas en situación irregular en el territorio.
Estas acciones han generado diversas reacciones. Mientras algunos sectores apoyan las medidas por considerarlas necesarias para la seguridad nacional, organizaciones de derechos humanos han expresado preocupación por posibles violaciones a los derechos de los migrantes durante estos operativos. La comunidad internacional sigue de cerca la situación, instando al respeto de los derechos humanos en el manejo de la migración irregular.

