La primera convención del Partido Republicano para las elecciones de mitad de término tuvo todos los elementos característicos de los tradicionales encuentros del año de comicios presidenciales: simpatizantes con llamativos disfraces brillantes, una sucesión continua de discursos de candidatos y vendedores ofreciendo artículos de campaña.
Pero, a diferencia de una convención ordinaria, no se llevó a cabo ningún asunto oficial del partido en Dallas. En su lugar, el evento sirvió como un acto de movilización para los republicanos que buscan aumentar la participación electoral y evitar perder el control del Congreso en noviembre.
El presidente Donald Trump, cuyo control sobre el partido sigue siendo absoluto, pronunció un extenso discurso principal el miércoles durante la noche inaugural del evento de dos días.
Además de la insólita oferta de pagarle US$5.000 a cada estadounidense adulto si los republicanos ganan ambas cámaras del Congreso en las próximas elecciones, Trump abordó muchos de los temas a los que ha recurrido una y otra vez este año, aunque también incluyó algunas sorpresas.
El enorme recinto estaba lleno de fervientes partidarios de Trump luciendo prendas rojas de MAGA procedentes de sus anteriores campañas presidenciales. Una década después de su primera candidatura a la Casa Blanca, Trump sigue siendo profundamente apreciado por su base y, en los años transcurridos desde entonces, ha moldeado el partido a su voluntad.
El viejo establishment republicano, o lo que queda de él en la era Trump, brilló por su ausencia. La senadora Susan Collins, de Maine, y otros republicanos que compiten en contiendas reñidas optaron por mantenerse al margen.
La ausencia de republicanos más moderados fue evidente y sirvió como recordatorio de cuánto ha cambiado el partido.
También planteó interrogantes sobre la eficacia de celebrar una convención de mitad de mandato sin precedentes.
El público principal, tanto en la arena como frente al televisor, parecía estar compuesto por leales a Trump, y no por los moderados y votantes indecisos que el Partido Republicano necesita movilizar en gran número en noviembre.

